lunes, 2 de julio de 2012

EL TROESMA DE TANGO (TANGO)

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com


Esforzate algunos años en aprender bien el tango,
sin olvidar la milonga y el valcesito criollo.
Mangeá tiradores negros, encharolate el tamango,
y dátela sin asquete de gallo aunque seas pollo.

Te vas a dar la gran vida, palabra de veterano.
Tenés patente de corso, aunque seas patadura,
pa enseñar el meta y ponga derecho o a contramano.
Nacido en Palermo Viejo, no hay prosapia, che, más pura.

Al estilo de Carlitos, castígate a la gomina.
Usá perfume de moda, si falta el agua florida.
Cuando vayás de milonga, no bailés con cualquier mina.
La que elijás pa'l gotán, que se sienta una «elegida».

Atendé a toda turista, del país de donde venga,
que buena plata te traiga, a vos, «maestro porteño».
Si hay guita, bailá con corte, aunque te toque la renga.
Y dales también quebrada, que no hay picaflor pequeño.

Dólares, si americanas; euros, si son europeas;
y le cobrás en especias a la churrasca mistonga.
Recordá que pa un Troesma no hay nunca fulanas feas:
en tanto y en cuanto garpen, a todas ronda catonga.

Cobrá bien caras las clases, pa ser el más codiciado;
que no hay monedero 'e mina que los vivos no vaciaron.
Y no olvidés lo que digo, que es un consejo dorado:
pronto se olvidan del bicho, una vez que se rascaron.

© CLAUDIO MADAIRES (CAGB) De su libro Rante y versante, Letras de tango


miércoles, 13 de junio de 2012

EN TU CEPO (TANGO)

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com


Simulaste, mujer, casto cariño,
y lo hiciste a sabiendas del por qué.
Me amuraste en tu cepo como a un niño,
por chapar la menega que enguiyé.

No buscaste monedas de este pobre
—vos sabés, por el mango, a dónde ir—;
preferís a varones sin un cobre,
pero ricos de amor por destruir.

Vos disfrutás como loca
desangrando corazones.
Pues como el tuyo es de roca,
nada entiende de emociones.

Vos envidiás los amores
de las otras, las sinceras.
Enfermás a los mejores,
que se enamoran de veras.

Tu recuerdo será tremendo y triste,
cuando logre sanearme el corazón.
Yo lo abrí para vos, y en él hundiste
tu franela de rubio cabuchón.

Vos sos loba en perfume de cordera.
A unos cuantos habrás herido mal.
Pero intuyo que un día, algún cualquiera
vengará tus lurpiadas con puñal.


© CLAUDIO MADAIRES (CAGB) De su libro Rante y versante, Letras de tango





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